El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este martes que no hay conversaciones en curso ni programadas con Irán. Esta declaración se produjo junto con la publicación de un mapa en el que se muestra el Estrecho de Ormuz como nuevo territorio estadounidense, en un gesto desafiante hacia Teherán. Trump ha intensificado la amenaza de reclamar la soberanía sobre esta vía marítima crucial para el flujo de energía global. Esta postura se da en un contexto de creciente tensión, con un conflicto latente con Irán que se extiende por casi seis meses sin indicios de una resolución próxima. La actitud de Trump busca ejercer presión sobre Irán en medio de la escalada de tensiones en la región. Analistas interpretan esta acción como un movimiento político para afianzar la estrategia de máxima presión contra el gobierno iraní, más allá de las negociaciones diplomáticas.