Durante una reunión en el Despacho Oval con el secretario general de la OTAN, el presidente Donald Trump calificó a España como un “desastre” como socio aliado. Esta declaración se produjo en el contexto de una discusión más amplia sobre el desempeño de los diferentes países miembros de la Alianza Atlántica. El primer ministro neerlandés, Mark Rutte, presente en la reunión, restó importancia a las declaraciones de Trump, describiendo el caso de España como “aislado”. Rutte enfatizó que la mayoría de los países de la OTAN cumplen con sus obligaciones financieras y de defensa. La crítica de Trump parece estar relacionada con el gasto en defensa de España, que no alcanza el 2% del PIB recomendado por la OTAN. El incidente subraya las tensiones existentes dentro de la OTAN sobre la distribución de cargas y responsabilidades entre sus miembros.
