Donald Trump, en una declaración realizada el 5 de agosto de 2026, insinuó la posibilidad de que Estados Unidos controle los ingresos petroleros de Venezuela. Justificó esta postura utilizando la frase "al vencedor pertenece el botín", evocando una política de toma de recursos tras una supuesta victoria. La declaración sugiere una intención de apropiación de los ingresos derivados de la extracción de crudo venezolano. Esta amenaza se percibe como una escalada en la tensión geopolítica regional y un desafío a la soberanía venezolana. La alusión al "botín" implica una actitud expansionista y un enfoque en el beneficio propio. El artículo, originalmente publicado en TalCual, destaca la contundencia de las palabras de Trump y sus implicaciones para el futuro energético de Venezuela. La posibilidad de un control estadounidense del petróleo venezolano genera preocupación en la región.