Durante la cumbre del G7 en Francia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la situación en Ucrania como "una locura". Trump enfatizó la necesidad de que Rusia llegue a un acuerdo para poner fin al conflicto. El mandatario estadounidense insinuó la posibilidad de una mediación activa por parte de su administración. Estas declaraciones se produjeron tras conversaciones bilaterales con los presidentes de Ucrania, Volodímir Zelenski, y de Rusia, Vladímir Putin. No especificó los detalles de dichas conversaciones ni las posibles condiciones para un acuerdo. La postura de Trump sugiere un cambio en el enfoque estadounidense hacia la guerra, abriendo la puerta a negociaciones directas. Su intervención ha generado interés y especulación sobre el futuro del conflicto.
