Cercanos colaboradores del expresidente Donald Trump se reunieron en la Casa Blanca durante el verano pasado para abordar la creciente crisis relacionada con los archivos del difunto Jeffrey Epstein, acusado de delitos sexuales. Las reuniones tuvieron lugar en la sala de crisis de la Casa Blanca, un espacio reservado habitualmente para situaciones de seguridad nacional. Entre los asistentes se encontraban el vicepresidente JD Vance y la jefa de personal de la Casa Blanca, Susie Wiles. Trump no participó en estas reuniones, según se desprende de un extracto de un nuevo libro publicado por The New York Times. El objetivo de las conversaciones era contener el daño potencial que la información sobre Epstein podría causar a la imagen del expresidente. La utilización de la sala de crisis subraya la seriedad con la que el equipo de Trump abordó la situación.