En la cumbre del G7, el presidente estadounidense Donald Trump y otros líderes mundiales alcanzaron un acuerdo para mantener el respaldo a Ucrania y aumentar la presión sobre Rusia. La declaración de Trump, quien afirmó ser "el jefe", sugiere una postura más activa en la definición de estrategias. Si bien no se detallaron medidas específicas, el consenso general apunta a una continuidad en la ayuda proporcionada a Kiev. Este apoyo se produce en un contexto de intensos combates en Ucrania y crecientes tensiones geopolíticas. La cumbre sirvió como plataforma para reafirmar el compromiso de los países del G7 con la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. Analistas señalan que la participación de Trump podría indicar un cambio en la dinámica de la política exterior estadounidense.