La administración Trump destinará 2 mil millones de dólares a empresas productoras de baterías y materiales críticos en Estados Unidos. El objetivo principal es fortalecer la producción nacional de baterías, cruciales para tecnologías emergentes como drones y centros de datos. Esta iniciativa busca reducir la dependencia de EE.UU. de proveedores extranjeros, especialmente en sectores considerados estratégicos para la seguridad nacional. Se espera que la inversión impulse la innovación y la creación de empleo en la industria de baterías estadounidense. La medida responde a la creciente demanda de baterías y a las tensiones geopolíticas que afectan las cadenas de suministro globales. Se priorizarán proyectos que garanticen una producción de baterías más segura y eficiente a largo plazo. La Casa Blanca considera esta inversión como fundamental para mantener el liderazgo tecnológico de Estados Unidos.