Una disputa sobre la interpretación de la historia de Estados Unidos se está desarrollando actualmente, con la administración Trump participando activamente en ella. El enfoque del expresidente en la narrativa histórica está siendo objeto de análisis. Expertos señalan un intento de reinterpretar eventos pasados para fines políticos. Esta "guerra" por el pasado estadounidense busca moldear la comprensión pública de la identidad nacional. La administración Trump ha sido criticada por utilizar selectivamente hechos históricos y promover una visión particular del pasado. El debate se centra en cómo la historia se utiliza y se presenta en el discurso público y su impacto en la sociedad.