La administración Trump ha puesto fin a la financiación federal para cirugías de cambio de sexo y tratamientos hormonales para menores de edad. Esta decisión implica la interrupción del apoyo económico a programas y servicios destinados a jóvenes transgénero. La medida representa un revés para la comunidad LGBTQ+ y sus defensores, quienes argumentan que estos tratamientos son esenciales para el bienestar y la salud mental de los jóvenes. Si bien la información específica sobre el alcance total de los recortes es limitada, la acción refleja una postura más conservadora en temas de identidad de género. La decisión se basa en consideraciones ideológicas y políticas, según analistas. Se espera que esta política genere controversia y desafíos legales en el futuro cercano. RT.com proporciona cobertura completa sobre este desarrollo.