El presidente estadounidense Donald Trump ha logrado un avance diplomático en Medio Oriente con un acuerdo para el desarme de militantes de Hamás. Sin embargo, se encuentra estancado en el conflicto con Irán, sin encontrar una estrategia de salida clara. Tras cinco meses de tensiones, el margen de maniobra de Trump parece extremadamente limitado. La situación da la impresión de que está improvisando sus planes a medida que avanza. Este logro con Hamás contrasta con las dificultades persistentes en la cuestión iraní. El futuro de la política estadounidense en la región sigue siendo incierto ante la falta de una solución estratégica definida para Irán.