El presidente estadounidense Donald Trump expresó su decepción con las agrupaciones kurdas, alegando que armas proporcionadas por Estados Unidos no llegaron a los opositores en Irán durante las protestas de enero. Trump afirmó que las armas fueron destinadas a apoyar a los participantes en las revueltas iraníes, pero los kurdos no cumplieron con ese objetivo. Esta acusación ha generado tensiones entre la administración Trump y las fuerzas kurdas, aliados previos en la lucha contra el Estado Islámico. La declaración del presidente se produce en un contexto de reevaluación de la política estadounidense en la región, especialmente tras la retirada de tropas de Siria. No se han presentado pruebas públicas que respalden la acusación de Trump. La reacción de los representantes kurdos a estas afirmaciones aún no se ha hecho pública.