El exseleccionador de Japón, Philippe Troussier, ha manifestado su creencia en la capacidad del equipo japonés para competir a un alto nivel, incluso con potencias como Brasil. Troussier dirigió a Japón durante la preparación para el Mundial de 2002, que se celebró en su propio territorio. En ese momento, el fútbol japonés se encontraba en una etapa inicial de desarrollo internacional. Su gestión buscó elevar el nivel competitivo del equipo nacional. El técnico francés considera que Japón ha progresado significativamente desde entonces. Su declaración sugiere una confianza en el talento y la evolución del fútbol japonés actual. Troussier destaca el potencial existente para lograr resultados notables en el escenario mundial.