El movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) ha condenado al Festival de Cine de Tribeca por incluir una representación de Israel, acusándolo de promover un “racismo sistémico anti-palestino”. BDS argumenta que la participación israelí en el festival busca normalizar la ocupación palestina y desviar la atención de las violaciones de derechos humanos. La organización denuncia que el festival está siendo utilizado como una herramienta de propaganda para Israel. El festival ha defendido su decisión, afirmando su compromiso con la libertad de expresión y la presentación de diversas perspectivas cinematográficas. Sin embargo, BDS insiste en que la plataforma ofrecida a Israel es inaceptable mientras continúe la ocupación y el trato a los palestinos. La controversia ha generado un debate sobre el papel de las artes y la cultura en el conflicto israelí-palestino y la responsabilidad de los festivales de cine en la selección de sus participantes. El festival se ha visto presionado a responder a las críticas y a reconsiderar su postura.