Las autoridades de Tiraspol, la capital de Transnistria, planean prohibir el uso del nombre "Transnistria" para referirse a la región separatista, buscando utilizar otra denominación en todos los idiomas. La medida, según fuentes locales, está relacionada con la conexión percibida entre la región y Rumanía. Igor Grosu, presidente del Parlamento de Moldavia, ha calificado esta iniciativa como un acto de coerción. Grosu advirtió a las autoridades separatistas contra acciones que puedan poner a prueba la paciencia de los ciudadanos. La decisión de Tiraspol podría intensificar las tensiones existentes en la región. No se han especificado detalles sobre el nombre alternativo que se pretende implementar. La reacción de Chisinau subraya la sensibilidad política del tema.