Un bebé de un año de edad falleció en Mendoza, Argentina, tras caer accidentalmente en la piscina de su propia casa. El trágico incidente ocurrió cuando el niño se dirigió al patio y, sin que se conozcan las circunstancias exactas, se precipitó al agua. La madre del menor se encontraba en un estado de shock demasiado profundo como para prestar declaración a las autoridades. Las fuerzas de seguridad investigan las causas del accidente, aunque preliminarmente se presume que fue un hecho accidental. La comunidad de Mendoza lamenta profundamente la pérdida del pequeño. Este lamentable suceso subraya la importancia de la supervisión constante de los niños cerca del agua, incluso en ambientes domésticos.

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