La disputa arancelaria con la administración Trump se intensifica con la retirada de los negociadores canadienses liderados por Mark Carney. Carney ha calificado la situación como una guerra comercial, generando un fuerte apoyo interno en Canadá. Sin embargo, esta postura firme representa un riesgo significativo para la economía canadiense. La decisión de Carney se produce en respuesta a las políticas proteccionistas impuestas por el gobierno de Estados Unidos. La escalada sugiere una posible confrontación prolongada en el ámbito comercial entre ambos países. El futuro de las negociaciones y el impacto económico a largo plazo aún son inciertos, pero la tensión es palpable. La respuesta de Carney demuestra la determinación de Canadá de defender sus intereses frente a las acciones de Trump.