El presidente de Toyota, y nieto de su fundador, ha expresado su sentimiento de aislamiento en la industria automotriz. Esta declaración surge tras años de la compañía apostando por motores de combustión interna, mientras la mayoría de los fabricantes se orientan hacia los vehículos eléctricos (VE). El ejecutivo reconoce que la industria ha cambiado drásticamente, con una adopción generalizada de la tecnología EV. Su postura contrasta con la creciente presión global para reducir las emisiones y promover la electrificación del transporte. Toyota continúa invirtiendo en diversas tecnologías, incluyendo híbridos, pero se encuentra cada vez más sola en su defensa del motor de combustión tradicional. La situación refleja un punto de inflexión en la industria, donde la transición a los vehículos eléctricos parece imparable. El presidente de Toyota manifiesta una sensación de estar en minoría en esta transformación.