El aumento masivo de turistas y la alimentación artificial de conejos está generando un impacto negativo en el ecosistema de la isla japonesa conocida como "Isla de los Conejos". La abundancia de comida proporcionada por los visitantes ha alterado los hábitos alimenticios naturales de los conejos, afectando a la vegetación local. El sobrepastoreo y la concentración excesiva de animales en áreas específicas están dañando el equilibrio ecológico de la isla. Expertos advierten sobre las consecuencias a largo plazo para la flora y fauna autóctonas. Se están considerando medidas para regular el turismo y promover una alimentación más responsable de los conejos. La situación plantea un debate sobre el equilibrio entre el turismo, la conservación y el bienestar animal.