Dos fundadores, Sam y el autor, experimentaron un momento de reflexión tras completar la creación de una inteligencia artificial en Toronto. La escena, simple pero significativa, involucró dos MacBooks abiertas sobre una mesa, símbolos de su arduo trabajo. La historia sugiere un origen humilde y un proceso de desarrollo concentrado. El artículo, publicado en The Observer Media Ltd., insinúa una conexión personal con Kampala, Uganda, que influyó en el proyecto. El nombre "Bud" parece referirse a un agente o componente clave en el desarrollo de esta nueva IA. La publicación marca un hito importante para los fundadores, y ofrece una ventana al mundo de las startups tecnológicas.