Un alto porcentaje de estudiantes, entre el 80 y el 90%, obtiene calificaciones sobresalientes en sus expedientes académicos, con predominio de notas máximas. Esta situación ha generado expectativas elevadas entre los padres, quienes asumían que el rendimiento académico de sus hijos les garantizaría el acceso a las escuelas secundarias más prestigiosas. Sin embargo, la realidad ha demostrado ser diferente, resultando en una decepción generalizada. La abundancia de alumnos con excelentes calificaciones ha incrementado la competencia por los limitados cupos en estas instituciones educativas de élite. Los padres expresan su frustración al constatar que el éxito académico previo no asegura la admisión a las escuelas deseadas. Este fenómeno pone de manifiesto la presión existente en el sistema educativo y las dificultades para acceder a una educación de calidad en los centros más demandados.