Un destacado rabino Haredí, líder espiritual de Degel HaTorah, ha acusado a los soldados religiosos israelíes de cometer asesinatos. Argumenta que el Estado envía a los soldados a la guerra “por el honor del Estado”, lo que, según él, “incita al asesinato”. Estas controvertidas declaraciones han provocado una reacción inmediata, incluyendo una inusual crítica por parte del Primer Ministro. Legisladores Haredíes han salido en defensa del rabino, justificando sus comentarios. La declaración del rabino sugiere una profunda fractura dentro de la sociedad israelí, particularmente en torno a la participación de los religiosos en el ejército. Este incidente podría exacerbar las tensiones existentes entre los grupos Haredíes y el gobierno israelí. La crítica del Primer Ministro indica la gravedad de la situación y el potencial impacto político de las declaraciones.

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