El mercado bursátil de Tokio registró una caída significativa en la sesión del día 17. El índice Nikkei 2000 bajó temporalmente más de 2500 yenes, situándose por debajo de los 65,000 puntos por primera vez en un mes. Este desplome fue impulsado por noticias sobre posibles retrasos en el desarrollo del modelo de IA más reciente de Google. Como consecuencia, surgió un sentimiento de escepticismo sobre el crecimiento continuo de los beneficios empresariales impulsado por la demanda de inteligencia artificial. Esto provocó una ola de ventas masivas en el mercado japonés. Los sectores más afectados fueron las empresas dedicadas a la IA y la fabricación de semiconductores. La incertidumbre tecnológica ha impactado directamente en la confianza de los inversores locales.