El aumento vertiginoso de los precios del suelo en el centro de Tokio, especialmente en áreas de remodelación urbana, ha provocado un resurgimiento de la compra agresiva de terrenos. Esta práctica, a menudo realizada por inversores, busca presionar a los residentes a vender sus propiedades a precios más bajos. En algunos casos, se han reportado actos de incendio intencional con el objetivo de forzar la venta de terrenos. Las autoridades están investigando estos incidentes y la posible conexión con la especulación inmobiliaria. La situación genera preocupación entre los residentes locales, temerosos de perder sus hogares y negocios. Este fenómeno refleja las tensiones crecientes entre el desarrollo urbano y la preservación de las comunidades existentes en la capital japonesa.