Los padres deben prestar atención si un niño repentinamente rechaza la comida, incluso sus alimentos favoritos o la leche. No siempre se trata de simple capricho o falta de apetito. A veces, la causa puede ser una molestia interna en la boca del niño. Es particularmente importante observar si se presenta una capa blanca en la lengua del niño, ya que esto podría indicar una infección fúngica en la boca. Esta condición puede hacer que comer sea incómodo para el niño y provocar el rechazo de los alimentos. Es crucial que los padres estén atentos a estos signos y busquen asesoramiento médico si es necesario para asegurar la salud del niño.