La Princesa Inés de Suecia, de un año de edad, captó la atención durante una ceremonia religiosa en la Iglesia del Palacio de Estocolmo, celebrada con motivo del aniversario de boda de los reyes. La pequeña princesa, vestida con un elegante vestido azul, participó en un servicio de acción de gracias junto a su familia y otros invitados. Inicialmente sentada en el regazo de su madre, la Princesa Sofía, Inés pronto se mostró inquieta y comenzó a jugar. La niña interactuó con los asistentes, incluyendo a un hombre que respondió con una sonrisa a su curiosidad. Según informes, un adulto inició un juego de "cucú-tras" con la princesa, provocando su gran alegría y la de los presentes. El comportamiento de Inés añadió un toque de espontaneidad y ternura al evento real.
