Un niño de tres años murió en un automóvil estacionado a las afueras de París durante la reciente ola de calor que azota Francia. Se presume que el menor accedió por sí solo al vehículo. Las autoridades investigan las circunstancias exactas del incidente, pero la temperatura extremadamente alta dentro del coche es considerada un factor clave. El suceso ocurrió en un contexto de alertas rojas por calor en varias regiones francesas. Las autoridades sanitarias instan a la población a tomar precauciones extremas para evitar golpes de calor, especialmente con niños y personas mayores. Este trágico incidente subraya los peligros de dejar vehículos expuestos al sol, incluso por cortos períodos de tiempo.