Un apartamento de tan solo 11 metros cuadrados en Åsengata, Oslo, ha sido puesto a la venta por 2,1 millones de coronas noruegas. Esta cifra representa un precio por metro cuadrado de 200.000 coronas, una cantidad considerablemente alta. El agente inmobiliario justifica el precio argumentando que se debe principalmente a la ubicación privilegiada de la propiedad. La zona de Torshov es muy demandada y valorada en la ciudad. A pesar de su tamaño reducido, el apartamento atrae potenciales compradores interesados en invertir en una zona céntrica. El caso ilustra el mercado inmobiliario actual de Oslo, donde la ubicación juega un papel fundamental en la determinación del precio.