El exvicepresidente Atiku Abubakar ha dado al presidente Tinubu un plazo de siete días para demostrar la veracidad de sus declaraciones sobre el escándalo PFIPC, o enfrentar acusaciones de complicidad. Atiku argumenta que la controversia ha trascendido las simples acusaciones de falsificación, convirtiéndose en una crisis de credibilidad institucional. Sugiere que numerosos nigerianos que aspiran a cargos en el sector público podrían haber sido víctimas de un fraude que gozó de protección oficial. El exvicepresidente enfatiza la gravedad de la situación, implicando una posible red de corrupción dentro del gobierno. La exigencia de Atiku busca esclarecer la posible participación del presidente en el esquema y restaurar la confianza en las instituciones públicas. El plazo impuesto por Atiku establece un punto crítico para la administración de Tinubu.

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