Miles de personas se congregaron frente a una iglesia en Belgrado para rendir un último homenaje al ex general serbio bosnio Ratko Mladić, condenado por genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Mladić falleció a finales del mes pasado mientras cumplía una condena de cadena perpetua en los Países Bajos. Su funeral se llevó a cabo en Belgrado, a pesar de la condena internacional por sus crímenes durante la guerra de Bosnia. La multitud presente mostró apoyo al general, a pesar de su controvertido legado. La funeraria en Belgrado se convirtió en un punto focal de tensión, reflejando las profundas divisiones que aún existen en la región. La presencia de numerosos asistentes subraya la persistencia del nacionalismo serbio y el apoyo a figuras controvertidas.

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