El autobús de la selección inglesa fue asaltado por ladrones mientras los aficionados escoceses celebraban su victoria con entusiasmo. El incidente ocurrió tras el partido, sin que se reporten heridos entre los jugadores o el personal del equipo. Las autoridades investigan el robo, cuyo alcance aún no ha sido completamente determinado. Paralelamente, Escocia se prepara para un fin de semana largo de festejos, anticipando posibles desórdenes públicos debido a la gran afluencia de aficionados. Las autoridades escocesas han reforzado la seguridad para controlar la situación. Este incidente se suma a las noticias rápidas del Mundial, destacando el contraste entre la seguridad del equipo inglés y la euforia de los seguidores escoceses.
