El juez Peter Šamko ha generado controversia al minimizar el daño causado por la difamación. Según sus declaraciones, las víctimas de calumnias deben aceptar la "lucha" de la vida y "soportar" el dolor. El juez consideró que quienes difaman simplemente ejercen su derecho a la libertad de expresión, desestimando la gravedad del perjuicio infligido. Esta postura ha sido criticada por considerarse una falta de sensibilidad hacia las víctimas y una relativización de un delito. La decisión del juez destaca una percepción preocupante sobre la protección de la reputación y el derecho al honor. Sus comentarios reflejan una actitud de indiferencia ante el daño emocional y social que puede causar la difamación.