El descubrimiento del naufragio de un avión después de muchos años ha revelado el origen de las instrucciones de seguridad que las azafatas dan a los pasajeros. Anteriormente, no existían protocolos estandarizados para la seguridad en vuelo. El accidente que motivó estas instrucciones demostró la necesidad de preparar a los pasajeros para emergencias. Tras el hallazgo, se investigó el accidente y se implementaron nuevos procedimientos de seguridad. Las azafatas comenzaron a instruir a los pasajeros sobre cómo evacuar en caso de una emergencia, incluyendo el uso de chalecos salvavidas y las salidas de emergencia. Este naufragio, ahora hallado, es responsable, indirectamente, de las prácticas de seguridad aérea actuales.