El estreno de “La Odisea” ha provocado una gran demanda de entradas para salas IMAX, causando aglomeraciones y largas filas. Sin embargo, esta popularidad repentina también ha generado críticas y una reacción negativa por parte de algunos cinéfilos. Se acusa a la película de ocupar innecesariamente espacios IMAX, limitando el acceso a otros filmes que podrían beneficiarse del formato. Algunos espectadores expresan frustración por la dificultad de conseguir entradas y la saturación de las salas. La controversia se centra en si “La Odisea” realmente justifica la exclusividad en IMAX, o si su éxito se basa más en el bombo publicitario. Este caso reaviva el debate sobre el uso de las salas IMAX y la gestión de la demanda de estrenos populares.