Hace 110 años, una explosión masiva sacudió la ciudad de Nueva York, comparable a un terremoto de magnitud 5.5. Más de mil toneladas de dinamita y municiones detonaron en la bahía, resultado de un sabotaje perpetrado por agentes alemanes. La explosión causó pánico generalizado, con ventanas rotas a 10 kilómetros de distancia y estructuras temblorosas a unos 200 kilómetros. A pesar de la magnitud del evento, que muchos consideraron el fin del mundo, la explosión ha sido en gran medida olvidada por la memoria colectiva, incluso en Nueva York. El incidente histórico permanece relegado al olvido, a pesar de su impacto sísmico y potencial destructivo. Hoy en día, pocos residentes de la ciudad son conscientes de esta catástrofe ocurrida hace más de un siglo. Se trata de una página poco conocida en la historia de la ciudad.

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