El gabinete tailandés, encabezado por el Primer Ministro Anutin Charnvirakul, se reunió en Songkla, en el sur de Tailandia, pero esto no detuvo la ola de ataques incendiarios. Los incidentes se reportaron en múltiples localidades de las tres provincias más australes del país. La persistencia de estos ataques, a pesar de la presencia del gobierno central, evidencia la gravedad de la situación en la región. Las autoridades no han logrado controlar la violencia, generando preocupación por la seguridad y la estabilidad. Se desconoce la motivación exacta detrás de los ataques, pero se especula sobre posibles vínculos con grupos insurgentes. El gobierno tailandés enfrenta un desafío significativo para restaurar el orden y la confianza en el sur del país. La situación sigue siendo volátil y requiere una respuesta integral.