Un hombre de 42 años, con antecedentes de enfermedad mental, fue presuntamente agredido por un grupo autodenominado vigilante en Tailandia. El ataque ocurrió después de que el individuo compartiera contenido en redes sociales considerado crítico con la monarquía tailandesa. Posteriormente, se presentó una denuncia por lesa majestad contra él en virtud del Artículo 112 del Código Penal. Abogados tailandeses por los Derechos Humanos expresaron su preocupación por el incidente y la escalada de violencia contra quienes expresan opiniones disidentes. El grupo advierte sobre el peligro de que individuos tomen la justicia por su mano. El caso plantea serias interrogantes sobre la protección de los derechos fundamentales y la libertad de expresión en Tailandia. Se investiga la conexión entre el ataque y la denuncia legal.