La comunidad internacional insiste en que las fronteras no pueden ser alteradas por decisiones políticas o acciones militares unilaterales. Su legitimidad se basa en tratados internacionales, instrumentos de delimitación reconocidos y el derecho internacional. Este principio se considera fundamental para la estabilidad regional y global, no solo para Camboya y Tailandia. La demarcación de la frontera entre ambos países no es reciente, sino que tiene una larga historia basada en acuerdos preexistentes. Se enfatiza la importancia de adherirse a estos acuerdos para evitar conflictos y mantener la paz en la región. La redefinición unilateral de fronteras socava el orden internacional basado en reglas. La situación actual requiere respeto a los límites establecidos y resolución pacífica de cualquier disputa.