Tailandia ha recibido con honores militares al general Min Aung Hlaing, líder de la junta militar de Myanmar, a pesar de la grave crisis que su país atraviesa. El líder birmano llega a Bangkok buscando legitimidad internacional después de cinco años de violencia y represión. Su visita de dos días tiene como objetivo romper el aislamiento diplomático en el que ha estado sumido su régimen. La recepción contrasta con las sanciones internacionales impuestas a Myanmar debido a la persecución de opositores y el alto número de presos políticos. La comunidad internacional ha criticado la situación en Myanmar, donde el golpe de estado de 2021 sumió al país en un conflicto civil. Esta muestra de apoyo tailandés podría interpretarse como un intento de mantener la estabilidad regional, pero también como una validación del régimen militar. El gesto ha generado controversia y debate sobre la política exterior de Tailandia.