Los editores de Nigeria han expresado su rechazo al nuevo Sistema Nacional de Clasificación de Libros de Texto propuesto por el gobierno federal. Argumentan que este sistema podría generar un aumento en los precios de los libros, afectando la accesibilidad para estudiantes y familias. Los editores también advierten que la medida podría limitar la competencia en el mercado editorial. Consideran que la clasificación gubernamental no refleja adecuadamente la calidad y relevancia de los materiales educativos. La industria editorial teme que el sistema favorezca a ciertos proveedores en detrimento de otros. Se busca un diálogo con las autoridades para revisar la propuesta y evitar consecuencias negativas para el sector y el acceso a la educación. La preocupación principal es el impacto económico que podría tener en la adquisición de libros de texto.