Texas ha suspendido temporalmente la conexión de nuevos centros de datos a la red eléctrica estatal, revelando una creciente preocupación a nivel nacional sobre el consumo energético de estos gigantes tecnológicos. La medida responde a la creciente "demanda fantasma" – el consumo de energía proyectado pero no materializado – que ha llevado a sobrecargar la red y a crear desequilibrios. Las autoridades texanas buscan evaluar la verdadera demanda energética y asegurar la estabilidad del suministro para los residentes y otras industrias. Este freno es un reflejo de un debate más amplio en EE.UU. sobre el impacto ambiental y la eficiencia en el uso de la energía de los centros de datos, cruciales para la inteligencia artificial y la computación en la nube. La situación obliga a replantear la planificación energética estatal y la necesidad de una mayor transparencia en las solicitudes de consumo de los centros de datos. La decisión podría afectar la expansión de grandes empresas tecnológicas en Texas, un estado tradicionalmente atractivo para este tipo de inversiones.