El gobernador de Texas, Greg Abbott, ha ordenado una revisión exhaustiva del impacto de los centros de datos en el estado, siguiendo una estrategia similar a la adoptada por el gobernador de Florida, Ron DeSantis. La medida se centra en evaluar la presión que ejercen estas instalaciones sobre la red eléctrica y el suministro de agua de Texas. Además, se analizarán los beneficios fiscales otorgados a estos centros de datos. La revisión busca determinar si el rápido crecimiento de estos centros está comprometiendo la disponibilidad de recursos esenciales para la población y otras industrias. El objetivo principal es asegurar la sostenibilidad y la resiliencia de la infraestructura texana ante la creciente demanda energética y hídrica. Los resultados de esta evaluación podrían llevar a cambios en las regulaciones o políticas estatales relacionadas con los centros de datos.