La creciente popularidad del pickleball está generando conflictos con los tenistas por la disponibilidad limitada de canchas en Estados Unidos. Planificadores deportivos y expertos en políticas señalan que el problema fundamental reside en la insuficiencia general de instalaciones recreativas para ambos deportes. La demanda supera con creces la oferta, creando tensión entre las comunidades de jugadores. Para solucionar este conflicto, se propone la construcción de más canchas dedicadas tanto al tenis como al pickleball, así como la adaptación de espacios existentes. Se sugiere una planificación urbana más enfocada en las necesidades recreativas de la población. Abordar la escasez de instalaciones es crucial para garantizar que ambos deportes puedan coexistir y prosperar.