El gobierno ha acusado a la aplicación de mensajería Telegram de ser utilizada para la difusión de pornografía infantil y la planificación de ciberataques. Las autoridades afirman que la plataforma se ha convertido en un centro para actividades ilegales debido a su enfoque en la privacidad y la encriptación. Se alega que canales dentro de Telegram facilitan la distribución de material abusivo de menores y la coordinación de ataques cibernéticos. Las acusaciones oficiales no detallan la magnitud del problema ni las medidas específicas que se tomarán. Sin embargo, sugieren una posible investigación más profunda y una presión regulatoria sobre la compañía. Telegram aún no ha emitido una respuesta oficial a estas acusaciones gubernamentales. La situación plantea interrogantes sobre la responsabilidad de las plataformas de mensajería en la prevención de delitos en línea.
