La muerte de un adolescente de 17 años en una comisaría de Manchay ha generado una ola de protestas y cuestionamientos a la Policía Nacional. Las autoridades policiales inicialmente atribuyen el deceso a un suicidio, sin embargo, la familia del joven rechaza esta versión y denuncia presuntos maltratos sufridos durante su detención. Además, señalan demoras injustificadas en los procedimientos legales y posibles actos de corrupción dentro de la comisaría. La familia exige una investigación exhaustiva y transparente para esclarecer las circunstancias reales de la muerte del adolescente. El caso ha captado la atención a nivel nacional, impulsando llamados a la rendición de cuentas y a la revisión de los protocolos policiales. La investigación continúa en curso para determinar las causas y responsabilidades del trágico suceso.
