Un joven de 18 años, Maël Le Lagadec, ha restaurado la cruz en la cima del Aneto, el pico más alto de los Pirineos. La cruz original fue objeto de un acto vandálico, lo que motivó la iniciativa personal de Le Lagadec. El joven alpinista enfrentó condiciones climáticas adversas, incluyendo frío intenso y nieve, para llevar a cabo la instalación. Su acción ha sido celebrada como un acto de valentía y un gesto de respeto por el patrimonio de la montaña. La nueva cruz reemplaza a la anterior, devolviendo un símbolo importante a la comunidad montañera. La determinación de Le Lagadec destaca su compromiso con la preservación de los valores culturales y religiosos en el entorno pirenaico.