Felicitas, una joven de 17 años, se despidió de su amiga en las escaleras, con planes de compartir un dulce tradicional sueco, "kärleksmums", en la escuela el lunes. Ambas estudiantes habían planeado minuciosamente su día de graduación, un evento que aguardaban con ilusión. La amistad era recíproca, describiendo a su amiga como la motivación principal para sus estudios, y viceversa. La joven expresa su dolor ante la pérdida inesperada de su amiga, destacando los grandes sueños y ambiciones que tenía. El relato refleja el impacto devastador de un ataque violento en la vida de adolescentes y la interrupción abrupta de sus expectativas. La tragedia ha dejado a Felicitas sumida en la tristeza y el desconcierto.