Una menor de edad en Portugal utilizó códigos preestablecidos durante una llamada al número de emergencias 112 para alertar sobre un intento de abuso sexual. Las palabras "Olá, tio!" ("Hola, tío"), "red" (rojo) y "10+2" fueron las claves utilizadas para indicar la situación de peligro sin alertar directamente a su agresor. La rápida actuación de las autoridades, gracias a la comprensión de estos códigos, permitió intervenir y evitar la consumación del abuso. Este caso destaca la importancia de protocolos de comunicación discretos para víctimas de violencia, especialmente jóvenes. Paralelamente, la información también menciona una amenaza de ataques a bases estadounidenses en Bahréin y Kuwait como represalia por acciones militares de Estados Unidos en Irán, aunque este segundo punto parece no estar directamente relacionado con el caso de abuso. Las autoridades investigan ambas situaciones por separado.