Las bolsas estadounidenses cerraron en rojo debido a una venta masiva de acciones tecnológicas, originada en Asia y exacerbada por la preocupación de posibles subidas de tipos de interés a finales de año. Gigantes tecnológicos lideraron las pérdidas en Wall Street, contagiando el pesimismo al mercado. Sin embargo, la Bolsa de Australia (ASX) se prepara para una apertura al alza, desafiando la tendencia global. SpaceX, por su parte, experimentó un comportamiento positivo, destacando entre las pocas empresas con ganancias. Los inversores evalúan el impacto de las políticas monetarias en el crecimiento económico futuro. La volatilidad persiste en los mercados globales ante la incertidumbre económica.
