Andrew Tate, conocido influencer y autoproclamado gurú de la masculinidad, enfrenta una investigación por delitos graves que incluyen violación y trata de personas. Una reciente investigación del New Yorker ha revelado que la primera víctima de Tate fue una ciudadana eslovaca de tan solo quince años. La joven, según el informe, fue instrumental en la construcción del imperio de Tate basado en negocios de webcam pornográficos, operando bajo su influencia. La investigación detalla cómo Tate explotó a la menor y la involucró en su lucrativo esquema. Este hallazgo añade una nueva dimensión a las acusaciones ya existentes contra el influencer. Las autoridades continúan investigando la magnitud total de la red de explotación vinculada a Andrew Tate. El caso ha generado indignación y preocupación por la vulnerabilidad de las jóvenes ante figuras de influencia en línea.
