El gobierno de Tasmania busca recuperar más de un millón de dólares gastados en alimentación para la población de la prisión de Risdon. Este gasto se originó debido a que el nuevo piso de la cocina, con un costo de 20 millones de dólares, fue considerado demasiado resbaladizo para su uso seguro. La cocina, construida recientemente, no cumple con los estándares de seguridad necesarios para el personal. Como resultado, el gobierno se ha visto obligado a adquirir comidas externas para los reclusos, generando gastos adicionales significativos. Las autoridades están investigando las causas del problema y buscan soluciones para habilitar la cocina lo antes posible. Se espera que se identifiquen los responsables del fallo en la construcción. El gobierno busca ahora mecanismos para recuperar la inversión perdida y garantizar la seguridad alimentaria de los prisioneros.